Gracias a la empatía cuando interatuás con otro tenés una cierta expectativa de cómo va a reaccionar.
Si pedís ayuda y te la niegan quizás es porque la persona no ve qué hay para ella. Su interés y el tuyo no coinciden.
En el otro espectro, preguntás y aceptan con demasiado entusiasmo – aún peor. No está dispuesta a asumir el costo emocional de resistir. Probablmente no cumpla.
El punto justo?
Cuando re-preguntan, cuestionan y abren debate. Quiere ponerse de acuerdo, buscar estar los dos obteniendo lo justo. Buen augurio.
