La palabra “feedback” parece un palabra trillada de management-speak pero detrás oculta un concepto muy poderoso: el de ayudar a crecer.
Partamos de la base que es costoso decirle a alguien lo que realmente pensás. Es mucho más fácil callar y seguir caminando. Sólo lo hace quien está interesado en la otra persona, porque van a seguir interactuando, porque hay afecto o por obligación laboral.
Algunas pautas claves a la hora de decir a alguien qué pensás:
- Debe ser constructivo, enfocado en cómo se podría mejorar, nunca en el modo de una crítica neta
- Es mucho más valioso en el momento general que se observa el comportamiento (i.e. días después, no semanas después)
- Siempre presentarlo como una observación u opinión personal, podemos estar equivocados o desinformados
Por último siempre recordemos que no todos quieren cambiar. Si alguna vez le sugeriste a un fumador que abandone el hábito sin que esté interesado lo habrás descubierto. No ofenderse si caemos en oidos en sordos.
