Es contra-intuitivo pero quienes se toman a si mismos demasiado en serio no reciben el mismo gravitas por parte de los demás.
Eso sin siquiera entrar en lo tediosos que son para la sobremesa…
Es contra-intuitivo pero quienes se toman a si mismos demasiado en serio no reciben el mismo gravitas por parte de los demás.
Eso sin siquiera entrar en lo tediosos que son para la sobremesa…
Siendo 2013 me parece increíble que sigan estando poco claras ciertas reglas básicas e ineludibles del correo electrónico:
Dicho todo ésto, en la mayoría de los casos el correo electrónico es una herramienta totalmente inadecuada de comunicación.
Un mensaje instantáneo cubre la mayoría de las interacciones banalesde forma más eficiente, un invitación a un evento por Facebook es mejor para organizar un asado y una llamada telefónica ayuda a resolver un conflicto que cualquier tipo de comunicación digital empeora. Recordá que la ausencia de lenguaje corporal e inclinaciones verbales hace que falte el 90% de la información que usualmente procesamos. Los emoticones no sirven para nada!
Ni hablar del overload total de spam, newsletter y notificaciones – la mejor manera de recibir poco correo es mandar poco vos mismo.
Por favor, no me mandes más emails!
Gracias a la empatía cuando interatuás con otro tenés una cierta expectativa de cómo va a reaccionar.
Si pedís ayuda y te la niegan quizás es porque la persona no ve qué hay para ella. Su interés y el tuyo no coinciden.
En el otro espectro, preguntás y aceptan con demasiado entusiasmo – aún peor. No está dispuesta a asumir el costo emocional de resistir. Probablmente no cumpla.
El punto justo?
Cuando re-preguntan, cuestionan y abren debate. Quiere ponerse de acuerdo, buscar estar los dos obteniendo lo justo. Buen augurio.
El mejor inversor de todos los tiempos ganó más prestigio del que ya tenía cuando evitó perder activos de Berkshire Hathaway, su holding company, durante la explosión de la burbuja de internet en 2001.
Warren Buffet siempre decía que sólo invertía en compañías que podía entender. Sus inversiones más significativas son en compañías como Geico, Coca-Cola, Kraft Foods, Gillette y American Express.
Estoy seguro que está familiarizado hoy día con ambos servicios, pero si no lo estuviera sería más fácil explicarle Twitter que Facebook.
Facebook ha tardado más de un año en conseguir superar su precio de emisión y es considerado una gran metida de pata. Éstas son las razones por las cuales pienso que Twitter tendrá mejor suerte:
Veremos cómo evoluciona ésto en las semanas que quedan antes del IPO. Yo sé dónde pondría mis patacones.
No tiene ningún sentido usar constantemente el asterisco verbal “en mi opinión”, “a mi modo de verlo” o “al menos eso creo yo.”
Si lo estás diciendo está claro que es tu perspectiva. Si no mejor ni abrir la boca.
La semana pasada Spotify lanzó su servicio en Argentina. Es un punto clave en la evolución de la música digital – e incluso de los sistemas operativos.
Cuando iTunes Music Store debutó en 2003 fue una innovación al nivel del iPhone. Un par de años después de la implosión de Napster podías comprar buena música en precio razonable si tenés dólares.
Desde DVDs por correo (físico) a 14 nominaciones de Emmys podemos decir que Netflix llegó lejos. De nuevo sin archivos, streaming y a precio all-you-can-eat. Hasta las cableras hoy deben competir con servicios comparables para mantenerse en el juego.
Definitivamente tardó más de lo necesario en generarse la evolución. Los impedimentos al streaming masivo suelen ser issues de licenciamiento. Más de 10 años después del pico de venta en soporte físico creo que la industria está cayendo en cuenta que no pueden seguir resistiendo.
Hoy está explotando servicios en la nube de almacenamiento. Los casos más notables son Box (corp) y Dropbox (consumer). Quieren ser ellos tu filesystem, especialmente en iOS donde no podés acceder al nativo.
Son corrientes que se encuentran, se cruzan, chocan y siguen. Cómo decantará?
Amo los rockumentales, creo que es mi genéro favorito.
VH1 tiene una serie fascinante enfocada en la historia de la música. En particular hay unos que cuentan de los one-hit wonders, esos artistas cuya supuesta relevancia musical quedó en una sola canción de muchísima popularidad.
Para el canal no sólo es un mecanismo entretenido para reproducir videos de canciones pegadizas, también lo mechan con entrevistas y segmentos de ‘dónde están ahora’ que muestran el lado más interesante del asunto: cómo lo llevan hoy día sus protagonistas.
Hoy inevitablemente están haciendo otra cosa totalmente no relacionada, pero algunos todavía viven de la música, muchos van de gira en el circuito de veteranos donde tienen un pequeño pero fiel grupo de fanáticos.
Una respuesta recurrente cuando les preguntan cómo viven: “es mejor ser un one-hit wonder que un no-hit wonder.”
* * *
En esa vena siempre me resultaron llamativos los late-bloomers, aquellas personas cuyos talentos extraordinarios no fueron aparentes hasta algo entrados en años. Los ejemplos sobran, no es un juego a todo o nada.
Es mejor desarrollarse despacio que nunca hacerlo. No está todo dicho, el rendimiento pasado no es indicador de retornos futuros y definitivamente no vivimos sólo una vez.
Y.O.L.O. es una estupidez:
En una entrevista radial le piden a un funcionario público quien dirige una aerolínea apropiada por el Gobierno que la haga rentable. Pierde U$S 1.8 millones por día.
Revertir eso implicaría dejar de cubrir ciertas rutas poco populares o despedir más de dos mil empleados. Su respuesta? Una negativa categórica, histriónica.
La empresa está financiada por fondos públicos, no privados. Sus “accionistas” en el Gobierno no lo miden por la cotización en bolsa o un eventual dividendo. Es una proyecto populista, con fines políticos, electorales.
La reflexión viene por el lado del pedido: nunca se pondrán de acuerdo. Uno de un lado de la mesa le pide al otro que vea las cosas de un modo que jamás será su prioridad.
En toda negociación la empatía es lo primero. Los términos, plazos, ítems u obligaciones son claves, por supuesto. Sin embargo entender qué es importante para el interlocutor es la única manera de ponerse de acuerdo.
Cuando hablan de “zona de confort” me frunzo un poco. Nunca entendí bien a qué se refería estar cómodo. No sé si es un mérito o sólo una característica.
El punto es estar dispuesto a hacer algo que no necesariamente es conveniente. Algo que no elegís si te dan opción gratuitas.
Pero las opciones nunca son así, entonces nos estiramos. Hacemos cosas que no queremos hacer en ese mismo momento en función de un bien mayor, para nosotros mismos o para quienes nos rodean.
Hay dos tipos de personas: los que se estiran y los que no. A veces duele pero vivir sin elongar es una excelente manera de lesionarse.
En todos los ámbitos de la vida pretendemos aspirar al éxito. La forma correcta de medirlo es la felicidad.
Tu satisfacción con tu profesión, la alegría diaria de tus hijos, cuán contentos están tus amigos de verte.
Todo lo demás es negociable.